lunes, 30 de julio de 2012

La creatividad en Diseño de Modas

La Creatividad

La creatividad es una capacidad innata para pensar de manera diferente que la mayoría, ver de forma distinta, y establecer conexiones y percibir relaciones que otros pasan por alto.


Para el diseñador de moda es nunca tener que decir lo que siente o imagina.
La creatividad reside dentro de cada diseñador y es lo que los hace ser especiales ,unicos y autenticos en sus diseños.

Todo diseñador debe tener :
  • una curiosidad permanente
  • inspiración
  • deseo
  • hábito de mirar las cosas mas profundamente que los demás 
 El uso más efectivo de la creatividad empieza con una serie de cosas muy poco creativas llamadas “hechos”. Los hechos que llegamos a conocer durante el proceso de descubrimiento.

El diseñador de moda debe echar a volar su imaginación  creativamente , ser sensible e inspirse en algún tema o cosa. Para poder así comenzar a bosquejar, diseñar, y crear colecciones únicas , sin tener que esperar que otro lo haga para copiar el estilo o creación.

El diseñador tiene que tener claro sus ideas y estar dispuesto a la innovación de estilos ya existentes siempre con un toque unico y nuevo. Tiene que tener la habilidad y el interés de transportar todo lo que imagina hacia un pedazo de tela que para cualquiera es un simple rectangulo, para él será de lo más importante en sus creaciones.



sábado, 28 de julio de 2012

Grecia

Historia de Grecia 



Desde el neolítico, la península griega está culturalmente ligada a las islas del Egeo y las costas occidentales de Asia Menor. Sus numerosos puertos naturales a lo largo de las costas y la gran cantidad de islas cercanas han contribuido al desarrollo de una civilización marítima homogénea. Pero su homogeneidad cultural no implicaba la política.
Los sistemas montañosos y los profundos valles dividieron la península en pequeñas unidades políticas y económicas, ligeramente mayores en extensión que una ciudad y su territorio circundante. Para una información más detallada sobre estas ciudades-estado, Atenas; Corinto; Esparta; Tebas.
 La cultura griega tiene sus orígenes en la civilización cretense, cuyos principios se remontan al tercer milenio a. C. los cretenses fueron los primeros en recorrer el Mediterráneo y llegaron a tener una flota poderosa, comerciaron con otros pueblos ubicados en tierras de los actuales países de Italia y España, produjeron vino, aceite, artículos de cerámica, etc. Que vendían al extranjero; la intensidad de su comercio le hizo adquirir la hegemonía en todo el Mediterráneo Oriental. Esta hegemonía fue marítima por esto se llama talstocracia (gobierno de mar).

Su Indumentaria

 Era bastante sencilla, al principio influida por oriente, consistente en un chitón (túnica larga, a veces hasta los tobillos, en ocasiones ceremoniales, sujeta por un cinturón, y en los hombros por una fíbula) y un himatión (capa que se envolvía al cuerpo, hecha de una sola pieza de tela, sujeta en ciertas ocasiones con una esclavina o clámide) que servían indistintamente para hombres y mujeres.
En el caso de hombres que lucían túnicas más cortas, completaban su atuendo con un manto corto y sin mangas, llamado palio.
Marcaban como en casi todas las culturas diferencias de clase, ya que los campesinos vestían generalmente ropas de lana, cuero o pieles de animales, y un gorro del mismo material (kyné).
Con lino, lana y pieles, resolvían estas cuestiones de vestuario, que aparentemente incluían además, como lo demuestran la decoración de vasos, pantalones que usaban los guerreros, y especies de camisetas, llamadas jalecos.
El pilos cubría la cabeza con forma de bonete, usado por lo general por los artesanos y esclavos, y el petaso, lo hacía por medio de un sombrero con grandes alas.
Al principio, hombres y mujeres lucían largas cabelleras, pero luego de las guerras médicas los hombres adultos comenzaron a cortar sus cabellos.
Las damas griegas usaban los chitones ajustados hasta el talle, pero se hacían amplios en la falda, a través de pliegues, y decoraban sus atavíos mediante joyas. Resaltaban su figura con un cinturón y remarcaban su busto con un strophion.
En la cultura doria predominó la lana, mientras el lino fue característico de la jonia. Las espartanas usaban el peplo, prenda rectangular confeccionada en lana, sostenido solamente por los hombros y abierto en sus costados. La diferencias en Esparta fueron marcadas. La mujer tenía muchas más libertades que en el resto del mundo heleno. Mostraban sus piernas hasta los muslos, dignos de visualizar ya que estaban torneados en competencias deportivas, a las que asistían igual que los varones. Esta vestimenta las hacía ser fuente de bromas por parte de los atenienses.
El calzado unisex era de sandalias, o sea, un trozo de suela, sostenido a los tobillos, con tiras.
La vestimenta de los guerreros tenía un fin protector, en las batallas cuerpo a cuerpo. Los hoplitas se protegían con cascos, pesados escudos, sus torsos con corazas metálicas y las piernas se resguardaban con cnémides de bronce. La caballería en lugar de Cnémides usaba polainas de cuero, igual material que se usaba para el jubón y las hombreras. El pecho se protegía con discos de bronce.

viernes, 27 de julio de 2012

ensayo psicologia

Monterrey NL

Universidad Alfonso Reyes
Diseño de Modas
Psicología Social
Lic.Karla Cruz Rdz
Estereotipos Sociales
Bertha Beatriz Salas Galaviz
Matricula: F-2453
4° Tetra
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Monterrey NL
universidad_monterrey                 Estereotipos Sociales
 
 
¿Qué son los estereotipos?
 Si tratamos de definir la palabra “estereotipo” como lo haría un diccionario obtendríamos una definición más o menos así: “Conjunto de ideas que un grupo o una sociedad obtiene a partir de las normas o patrones culturales previamente establecidos”. Esto demuestra que en el fondo los estereotipos son el producto de la atribución de una determinada característica a objetos (o grupos de personas), que tiene su origen en una generalización indebida o demasiado aproximativa y arbitraria de la realidad, y que, por lo tanto, tiende a prescindir de cualquier conclusión lógica o de una comprobación experimental.
 
 
Los estereotipos de Género
 
 
 
 
 “Desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.”
Los estereotipos si bien se deben en gran magnitud a los medios de comunicación, existen otros, que desde que nacemos nos son inculcados, que tenemos impresos en nuestra mente que ya son parte de nuestra realidad: los estereotipos de género.
Desde que nacemos y nuestras familias saben de nuestro sexo, inmediatamente comienzan a estereotiparnos: si el recién llegado es niña se le vestirá con ropas rosadas y su dormitorio se pintará con colores similares y sus repisas tendrán muñecas y peluches; si el bebé es varón se le vestirá con colores celestes y sus juguetes serán desde ese momento autos de juguete, legos, rompecabezas; estos son los primeros rasgos diferenciadores que tendrán damas y varones a lo largo de toda su vida. 


Estereotipos de la mujer
En nuestros tiempos la televisión juega un papel importantísimo en el establecimiento de estereotipos, especialmente de género, ya que tiene el potencial de crear valores sociales y ejercer influencia en las personas porque ofrece definiciones, presenta modelos, y puede ser un exponente de cambios. Dentro de los múltiples estereotipos que nos ofrece está el de la mujer ideal que, a través de los anuncios comerciales, muestra a una mujer feliz, espontánea, inteligente, respetable, socialmente aceptable, deseable e influyente. No contradicen lo que se les dice, es complaciente, servicial, atenta, etc. Físicamente es delgada, con el cuerpo perfecto y facciones clásicas, bella.
Por consiguiente, esta imagen de la mujer ideal ha sido de gran impacto, ya que ha aumentado la insatisfacción de las mujeres por su cuerpo, aunque todavía no se explica porque solo afectan a unas mujeres y a otras no.
Las mujeres más jóvenes aparecen como objeto sexual en el que aplica todo lo mencionado en el párrafo anterior.  Las mujeres adultas aparecen en los anuncios como ama de casa, madre, trabajadora, sabia (con respecto a los asuntos del hogar), paciente, bonita, etc. De esta forma los estereotipos que existen sobre la mujer son trasmitidos día a día por televisión y se encargan de acentuar unos rasgos negativos que no representan lo que es el género femenino, excepto en la mente de los varones que perpetúan como algo natural esos estereotipos. Ejemplo de esto son los comerciales de detergentes, comida y otros artículos de uso familiar los cuales presentan a la mujer como la típica ama de casa, débil, indefensa, dependiente (de un hombre), delicada y sensible.  Por su parte los vendedores de bebidas alcohólicas y cigarrillo, por ejemplo, utilizan la imagen de la mujer bella, delgada, eternamente joven, seductora, y tonta, la cual aparenta no tener un cerebro propio.  Además, otra imagen muy utilizada es la de la mujer vana y consumidora, la cual compra por comprar y esto le brinda una satisfacción ilimitada.  Esta imagen es muy utilizada por los vendedores de productos de belleza y los dueños de centros comerciales. 
Es importante aclarar que todas estas características son falsas representaciones de lo que es una mujer, pero lamentablemente la mayoría de las mujeres aceptan esta imagen que dada mediante los medios de comunicación como la imagen que deben proyectar.  Creen firmemente que estas imágenes reflejan los estándares de la sociedad respecto a lo que es o debe ser la mujer ideal.  Lo peor de esta situación es que debido a la gran importancia que le dan a cumplir con las exigencias del molde perfecto ya establecido, su autoestima se ve en ocasiones seriamente afectada al comparar su verdadera imagen con la imagen idealizada proyectada por los comerciales y al darse cuenta de la gran diferencia existente.  Para esta mujer los medios de comunicación son la raíz de la inconformidad e inseguridad experimentadas en su vida.  Toda esta insatisfacción puede llevar a la mujer a desarrollar algún tipo de desorden alimenticio.


Por otro lado esta la mujer inteligente, fuerte, capaz y segura de sí misma que se revela contra estos estereotipos y no permite que los medios de comunicación afecten su autoestima, ni confianza en sí misma.  Este tipo de mujer está conforme y satisfecha con lo que es y no siente la necesidad ni la presión de entrar en el molde perfecto.

El hombre y los estereotipos
Los estereotipos, queramos o no, son parte de nuestra sociedad y cultura y con éstos hemos crecido.  El hombre admite la imagen de la mujer proyectada en los medios de comunicación como una imagen verdadera y mezcla los distintos roles presentados hasta generar sus expectativas sobre lo que debe ser la mujer ideal.  Estas expectativas son unos de los factores que generalmente son la causa de la frustración experimentada por los hombres al comparar a las mujeres a su alrededor ya sea madre, amiga o pareja con las mujeres presentadas en los comerciales y darse cuenta que no cumplen con las expectativas que ellos mediante los medios de comunicación formaron previamente.  Los hombres creen que de esta manera tienen derecho a presionar a las mujeres a que alcancen ese modelo perfecto.  Por ejemplo cuando hacen comentarios positivos a las delgadas y comentarios negativos a las gorditas.
Esta imagen dada de la mujer por los medios de comunicación logra en muchos casos acrecentar el machismo en los hombres presentando a la mujer como un adorno, o sea, la deja en una posición de permanente subordinación a lo que su hombre es o hace, además de presentarla como un ser humano débil, dependiente e indefensa.
La imagen de la mujer seductora bella y tonta puede lograr que los hombres no valoren a la mujer y que la vean solamente como un objeto sexual, distorsionando así el potencial de la mujer como ser humano.
Normalmente lo que estamos acostumbrados a ver en la televisión, en este caso los comerciales, es directamente el estereotipo que existe en la mente de un hombre o definitivamente la mala representación y la subestimación de los roles de la mujer dentro de la sociedad.  


El hombre y los estereotipos no sólo se relacionan con respecto de los estereotipos femeninos, sino que también poseen patrones que los estereotipan, que, como habría de esperar, son infundados por los medios de comunicación, especialmente la TV y sus comerciales: Hombre fuerte, valiente, adinerado, independiente, cabeza de familia, agresivo, rebelde, con iniciativa, activo, trabajador, emprendedor, expresivo, no sentimental, protector, potente sexualmente y siempre joven. Los estereotipos del hombre, en general, lo definen por su situación profesional, es decir, al hombre se lo valora por su trabajo, estatus en alguna institución, etc; un hombre siempre será más o menos importante dependiendo de su desempeño profesional; en cambio la mujer se valora por su situación personal (apariencia, forma de ser, etc) 
Conclusiones
  • Las mujeres son prácticamente las más afectadas por las comunicaciones ya que están estereotipadas al máximo al punto que todas se podrían encajar en un estereotipo, debido a los comerciales y, más que todo, a la moda que día a día muestra a mujeres extremadamente delgadas, modelo que la sociedad femenina intentará imitar, estas son también las razones por las cuales existe un gran número de mujeres que presentan trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia.
  • Para no establecer los estereotipos en las sociedades el público debería analizar y tratar de comprender la información que llega de los medios antes de estereotiparlos, de esta forma se darían cuenta de que los modelos que tratan de seguir muchas veces están desvirtuados y distan de la realidad con el fin de vender.
  • El establecimiento de estereotipos en una sociedad comienza con los niños que se alimentan de lo que ven todos los días en la televisión, por ende los padres cumplen un papel fundamental en este ámbito ya que deberían guiar a sus hijos, pero sin caer, claro, en estereotipos.

jueves, 21 de junio de 2012

Ensayo Diseño y Creatividad



Moda vs. Estilo 



Algo muy común es la confusión entre los términos moda y estilo, usándose uno, cuando en realidad se
quiere hablar de lo otro.

 En el diccionario de sinónimos dice: moda: uso, modo, boga, modalidad, costumbre, usanza, práctica, novedad, actualidad, conducta, manía, hábito, estilo, rutina, manera, forma, boceto, modelo primero, talles corte costura etc.
El esfuerzo por seguir "los cambios de la moda", en todos los niveles sociales, culturales o económicos indica su impacto en el comportamiento humano.
Estar fuera de la moda es estar fuera del mundo (Jarnow and Dickerson).

MODA
Producto de moda, es todo aquel que se torna muy popular y es buscado por un sector de la sociedad o por toda ella, durante un período largo o corto, en un lugar. Es todo producto establecido y adoptado, que prevalece sobre los otros de la misma especie, en las preferencias y decisión de compra de los consumidores.
Moda es "nada más y nada menos, que el estilo que prevalece en un tiempo determinado"

ESTILO.
Estilo es asociación de producto con una idea estética - sociocultural. Y es tener características que lo diferencien de otros. Clásico, juvenil, ropa larga o corta, entallado u holgado. Los blazers, aún teniendo diferencias entre sí, tienen características comunes, que los diferencian de los safaris. Cada una de estas dos prendas, marca un estilo. Un estilo es hacer una reverencia al saludar, y otro es estrechar las manos. La eterna ropa de denim (jean), es diferente de la ropa de seda, y ambas lo son de la ropa de casimir. Un auto puede ser convertible o utilitario.
 El impresionismo, el art nouveau y el pop, son distintos estilos en el arte. La construccion de viviendas es victoriana, normanda o moderna, y en el diseño de interiores también se maneja el concepto de los estilos.

A veces, en la industria de la indumentaria, un estilo se vuelve "popular", y despierta el deseo de poseerlo. Ese fenómeno convierte un estilo en MODA. Muchas firmas y diseñadores lo aprovechan, lo interpretan, lo copian, le dan un toque personal, basados en ese estilo, y así se construye una telaraña leve y poderosa.
La relación existente entre las variables moda y estilo, es una relación unilateral, y no bilateral. La moda se basa en un estilo. El estilo no se basa en una moda. Solamente cuando logra aceptación de gran cantidad de público, el estilo se convierte en moda.
Cuando sucede la explosión se los ve en todos los rincones, en vidrieras, en personas, en paquetes de regalo....
Hasta que finalmente... se los ve en las liquidaciones: Dejaron de ser una moda, sin embargo, no dejan de ser un estilo. Este último tiene permanencia. La moda pasa.
Muchísimos estilos vuelven repetidamente: Estuvieron de moda, dejaron de estarlo, para reaparecer cíclicamente: las hombreras, el folk, el color rosa.

La constante en la moda es el cambio
No entender el cambio es como quedarse mirando una foto fija de una película: No habla de lo que pasó, ni de lo que va a pasar.
La moda en tanto símbolo de la realidad, cambia.

Diseño Editorial Revistas de Moda

¿Qué es el diseño editorial?

Es una de las ramas mas complejas del diseño gráfico, por la gran variedad de factores que se debe tener en cuenta, tanto en su diseño y diagramación como en su producción e impresión. Se deben poseer muchos conocimientos editoriales, tipográficos y morfológicos, para que la tapa tenga el impacto que debe tener, para que las notas sean agradables de leer y no aburran, para que los títulos, copetes, y destacados sean originales, para que el texto sea legible. Además de tener un fluído conocimiento de programas como Quark o Indesign. Se deben tener en cuenta los elementos variables y fijos que le darán la identidad, la grilla, el logo, la paleta de colores, las tipografías, el uso de imágenes, y demás cuestiones que las pueden resolver un diseñador gráfico profesional.
 
 El creciente éxito de las revistas de moda y belleza y la mujer contemporánea



 La cantidad de revistas de moda y belleza a la venta ha aumentado en el último lustro a la vez que su difusión prácticamente se ha doblado.Si bien la audiencia femenina consume más que antes todos los medios de masas (a excepción de la TV), la atención que presta específicamente a las revistas de alta gama merece
especial atención, dado que este segmento mediático basa su discurso en insistir en la diferencia de género entre hombres y mujeres; sus artículos, sus fotografías y los anuncios que los acompañan contribuyen a definir socialmente qué se considera propio o típico de la vida de una mujer, sobre todo en lo que a estándares de belleza y de moda se refiere. Sus páginas suelen reflejar lo que la cultura considera característico del universo femenino, a la vez que ofrecen a la audiencia cobertura de los temas que suponen le interesan; su elección de asuntos y de imágenes sugiere a la lectora las expectativas que se tienen de ella por el hecho de ser mujer y también qué se entiende por feminidad. Además, la concentración en la belleza y en la moda, temas a los que se dedican la mayoría de las páginas, refleja la insistencia en continuar asociando a una mujer con el atractivo físico más que con otros aspectos. 

 Tradicionalmente se han considerado revistas “femeninas” aquellas que tratan del conglomerado de temas que la sociedad considera de interés o apropiados para las mujeres. La costumbre ha sido etiquetar como publicaciones periódicas “para mujeres” las de moda y belleza, las “femeninas” y las del corazón.

 Al primer grupo pertenecen las de alta gama, objeto de este estudio: en la actualidad, Glamour, Elle, Cosmopolitan España, Telva,Woman, Vogue España, Marie Claire, Única e InStyle (por orden de difusión); al segundo, aquellas que, además de tratar belleza y moda prestan mayor atención a otros temas considerados de interés para ellas, como el hogar, la familia, la cocina, la decoración o las relaciones de pareja (por ejemplo, AR La revista de Ana Rosa, Mía, Nuevo Vale, Bulevar 21,Clara, etc.; la exitosa prensa rosa compone el tercer grupo, con Pronto, Hola, Diez Minutos,Semana, Lecturas, Que me dices, Cuore, Sorpresa, etc.
Estos tres tipos de revistas de consumo (junto con las de decoración) tienen a la audiencia femenina como destinataria preferente y abarcan más de la mitad de las ventas del sector. La mayoría de los compradores
de revistas son mujeres y el interés que demuestran por estos medios los ha convertido en laspublicaciones periódicas en cuadernos con mayor inversión publicitaria. Como consecuencia,el segmento de revistas de moda y belleza está experimentando considerable dinamismo y expansión en los últimos años.



 Conclusión
Las ventas de las revistas de alta gama han aumentado notablemente en el último lustro, cuando además ha incrementado el número de cabeceras a la venta. Se trata de publicaciones centradas en reflejar detalladamente las tendencias en ropa y en aconsejar sobre cómo aparecer más bella. Tanto sus artículos de contenido como la publicidad que los acompañan presentan un homogéneo universo de glamour,conformado principalmente por reportajes sobre moda, productos de belleza, pareja, famosos, decoración, viajes, cocina y, en menor medida, familia, asuntos tradicionalmente considerados interesantes para una mujer y
definidores de feminidad. Esta limitada selección de temas no resulta impedimento para que la mujer contemporánea, la cual goza de mayor independencia económica y de una situación en general más moderna y liberada que la de sus predecesoras, se sienta atraída por estos medios, ya que diseminan información por la que se muestra muy interesada.
El tema de la belleza se ha convertido en una poderosa ideología en la sociedad contemporánea y la lectora parece estar haciendo uso de estas revistas para aprender cómo estar a la altura de las nuevas expectativas, ahora que, además, su mayor poder adquisitivo le permite darse gusto en este sentido. A los roles convencionalmente asociados con una mujer (esposa, ama de casa y madre), en el presente se suma el de trabajadora fuera del hogar, de la cual se espera, por añadidura, que se mantenga hermosa, delgada y joven durante el mayor tiempo posible… Ante la influencia social, el aumento de la expectativa de vida, la mayor
probabilidad de divorcio, el prolongamiento de la soltería hasta una edad más avanzada, el menor número medio de hijos por mujer en edad fértil… las revistas de moda y belleza y su insistencia en informar sobre cómo mantenerse de buen ver se vuelven más populares que el cóctel de asuntos típicos de las publicaciones “femeninas” anteriormente mencionadas. Al fin y al cabo, los medios de alta gama continúan mitificando una idea con la que sus lectoras están familiarizadas desde siempre, la de una feminidad basada en un físico bello y de moda. En lugar de optar por presentar una idea de mujer más compleja o por fomentar igualmente otro
tipo de intereses, estas revistas prefieren contribuir considerablemente al ideal de atractivo físico femenino; persisten en considerar sinónimos belleza física y éxito personal y en asociar un buen estatus, condición tan deseada por una generación de mujeres pionera en el trabajo fuera de casa, con el consumo.

martes, 19 de junio de 2012

yo en el mundo social

Monterrey NL

Universidad Alfonso Reyes

Diseño de Modas



Psicología Social
Lic.Karla Cruz Rdz


Yo en el Mundo Social



Bertha Beatriz Salas Galaviz
Matricula: F-2453
4° Tetra

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Monterrey NL
universidad_monterrey                 Yo en el mundo Social

Autoconcepto:
 ¿Quién soy?
Autoconcepto son las respuestas que una persona da a la pregunta ¿Quién soy?. Además, nuestro autoconcepto también incluye los posibles yo, las imágenes de lo que deseamos o tememos ser en el futuro, que nos motivan con metas específicas.
Los esquemas de sí mismo son las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, cómo nos percibimos. Estos esquemas nos ayudan a procesar la información social que recibimos, a través del efecto de referencia de sí mismo; es decir, si la información que nos dan sobre otra/s persona/s esta relacionada con nuestros autoconceptos, la procesamos más rápidamente y la recordamos mejor. Esto es así porque nuestra percepción del yo es el centro de nuestro mundo.
La autoestima es la autoevaluación general de una persona, o la sensación de su propia valía. Las personas que se valoran bien a sí mismas tienden a aceptar mejor su apariencia, capacidades, etc. (sus autoconceptos), porque la autoestima afecta a la percepción específica del yo. Nos hace creer que somos valiosos

Desarrollo del yo social
Nuestro autoconcepto está determinado tanto por influencias genéticas como por la experiencia social:
Roles: al asumir un rol, al principio somos conscientes de estar “representando un papel”, pero gradualmente deja de ser una representación y pasa a formar parte de nuestra percepción del yo (lo interiorizamos).
Comparación social: nuestro autoconcepto, además de nuestra identidad personal, también contiene nuestra identidad social, es decir, nuestro autoconcepto en relación a los grupos a los que pertenecemos, la autoevaluación en comparación con los demás. Nuestra identidad social es más consciente cuanto menor es el grupo.
Experiencias de éxito y fracaso: el autoconcepto también es “alimentado” por la experiencia diaria. El éxito estimula la autoestima, hace que uno sienta que es valioso.
El juicio de los demás: Cuando los demás tienen una buena opinión de nosotros, nos “ayudan” a tener un mejor autoconcepto. Utilizamos a los demás como espejo para percibirnos a nosotros mismos -yo especular-. (Cooley). Aunque no es tan importante lo que piensen de nosotros, sino lo que nosotros percibimos que piensan. (Herber).

Percepción del autocontrol.
La percepción del autocontrol es importante, porque nuestro autoconcepto tiene influencia sobre nuestro comportamiento, que puede ser autocontrolado o no.

Autoeficacia: es la sensación de que uno es competente y efectivo (autoestima= valioso, autoeficacia=eficaz). En la vida diaria la autoeficacia nos induce a ponernos metas que suponen retos y a persistir cuando hay dificultades; un esfuerzo, si además es persistente, alcanza un logro; con el logro aumentamos nuestra confianza en nosotros mismos; con ello aumentan nuestra autoestima y autoconfianza.

Locus de control: es el grado al que las personas perciben sus logros, ya sean conseguidos por los propios esfuerzos, o por el azar y fuerzas externas. Podemos distinguir dos posturas: el locus externo de control se da en personas que creen que el azar o las fuerzas externas manejan su vida; en contra, el locus interno de control es propio de aquellas personas que creen que tienen el control de su propio destino.

La predisposición al servicio del yo.
Por regla general, la gente tiende a pensar que la mayoría de nosotros sufre de baja autoestima; sin embargo, la mayoría tenemos una buena reputación ante nosotros mismos. Esto es debido a la predisposición al servicio del yo, es decir, la tendencia a percibirse a uno mismo favorablemente. Solemos atribuir nuestros éxitos al esfuerzo personal, a las propias habilidades, mientras que el fracaso se atribuye a factores externos no controlables. Sobre todo en situaciones de suerte o destreza; si ganas, es por tu habilidad, pero si pierdes es por mala suerte.

Falso consenso y falsa singularidad.
El efecto del falso consenso se da cuando, en asuntos de opinión, pensamos que los demás van a tener los mismos puntos de vista que nosotros; creemos que los demás piensan y actúan como nosotros, generalizamos a partir de una muestra limitada de la que nosotros mismos somos parte muy destacada. Y tenemos una mayor tendencia a relacionarnos con personas que comparten nuestras actitudes y puntos de vista, y luego juzgamos el mundo desde esas opiniones.
Pero en asuntos de habilidad, se da el efecto de falsa singularidad, es decir, consideramos que una habilidad propia o un comportamiento deseable o exitoso que nosotros realicemos, es poco frecuente. Ello nos hace mejorar nuestra autoimagen.
Resumiendo, que vemos nuestros defectos como normales, o generales, y las virtudes como más infrecuentes de lo que ambos son en realidad.

Motivación de la autoestima
Esta autopercepción favorable puede deberse a la predisposición al servicio del yo, pero también porque si nuestra autoestima se va amenazada, nos “defendemos” restándoles méritos a los demás y exagerando nuestra propia valía. Y como las relaciones nos conducen a la supervivencia y la prosperidad, si percibimos una amenaza de rechazo social, nuestra autoestima nos motiva a actuar con mayor sensibilidad hacia las expectativas de los demás.

Autorrepresentación.
No sólo queremos autopercibirnos favorablemente, sino también que los demás nos perciban así.

Falsa modestia.
Las personas, en ocasiones, presentan a los demás un yo diferente al que sienten, pero no por falso orgullo, sino por falsa modestia. Ello se hace para conseguir un beneficio propio, un halago por parte del grupo; o para reducir los efectos de un posible fracaso (elogio de futuros competidores); o para dar crédito a otros públicamente... mientras que en privado se dan crédito a sí mismos.

Autolimitación.
A veces saboteamos nuestras propias posibilidades de éxito, creando impedimentos que los hagan menos probable, pero no por sentimientos autodestructivos, sino como autoprotección. La autolimitación es una forma de proteger la autoimagen con algún comportamiento que nos proporciona excusas fáciles para un fracaso posterior. Es decir, nos autolimitamos por temor al fracaso, y así podemos justificar dicho fracaso culpando a alguna causa temporal o externa.

El manejo de la impresión que causamos.
La predisposición al servicio del yo, la falsa modestia y la autolimitación demuestran la importancia que le damos a nuestra imagen. Somos animales sociales que actuamos para una audiencia.
La autorrepresentación es la tendencia a comportarnos de una determinada manera para crear una impresión favorable a los demás (audiencia externa) así como a nosotros mismos (audiencia interna). Se trata de un automonitoreo, es decir, modificar la propia conducta para crear la impresión deseada, actuando como camaleones sociales, adaptando el comportamiento en respuesta a las situaciones externas.
Las personas con altos niveles de automonitoreo son estos camaleones sociales; a las personas con bajo nivel de automonitoreo les importa menos lo que otros piensen.


lunes, 18 de junio de 2012

Historia de la Indumentaria

Historia de la Indumentaria



La necesidad de vestirse surge en el hombre de las cavernas, para combatir las inclemencias del tiempo, y para ello cazó animales y se abrigó con sus cueros o pieles.
Los hombres y las mujeres cubrían el cuerpo con pieles a manera de taparrabos, que sujetaban con tiras de cuero crudo; se adornaban con collares hechos con las uñas y los dientes de los animales que cazaban para su sustento, así como también de caracolillos, que enhebraban en finas tiras de cuero.

Las explicaciones religiosas hablan del pudor como una causal de la necesidad de vestirse.

Con el transcurso del tiempo, la ropa comienza a asociarse a la ubicación en la sociedad, dependiendo estos ropajes, de la modestia personal, la ostentación o el lujo, las posibilidades económicas, las actividades laborales, etc.

Las modas son cambiantes, pero cada vez más se busca la comodidad y la simplicidad, aunque en la historia de la indumentaria se han usado mantos, jubones, casacas, túnicas, uniformes, monos, trajes, vestidos de cola, taparrabos, etc. según la cultura y las costumbres de cada región y época.

Además de las ropas realizadas con pieles y cueros, que siguen usándose, la ropa comenzó a ser realizada por telas fabricadas en telar.

Se estima que el telar existe desde hace unos siete mil años. En la Edad Media comienzan a realizarse tejidos de punto y mallas.

Los elementos usados en la fabricación de telas fueron hasta el siglo XIX, los que brindaba la naturaleza: algodón, lana, seda. En las últimas décadas aparecen las fibras sintéticas, que se usaron masivamente en la producción de telas, y más aún, ya se ha reducido el mercado de géneros pues las prendas se compran ya realizadas, cuando se produce la gran producción industrial, aunque hay todavía un porcentaje de hechura a mano.

Para llegar a la vestimenta, se fueron produciendo los siguientes pasos: fabricación y preparación del hilo en husos, tisaje, baño de apresto, armado de conos, enrollado o bobinado,  tejido, teñido, estampado, hechura del género, confección de la prenda. En algunas texturas se realiza baños en ebullición, blanqueados, procesos para que no encojan, o antiarrugas.


Evolución de la vestimenta
En la senda de diferenciar los sexos mediante el vestuario, ha existido a lo largo de la historia la voluntad de introducir una jerarquía en base a las prendas. Las mujeres usaban solo faldas (símbolo de sumisión) y los hombres solo pantalones (de dominación). O, la moda femenina era creada para trabar e incomodar los movimientos (faldas ajustadas o llenas de capas); mientras los hombres gozaban de la comodidad del pantalón.

En ese contexto, una historia de ambas prendas es también la historia de mujeres y hombres. Partamos con la falda. Su nombre proviene del germánico faldan que significa doblar o plegar. En sus inicios era un paño doblado y amarrado a la cintura. Era valorada en un plano estético, y también erótico. Su apertura daba espacio a la imaginación masculina. A fines del siglo XIX, varios eventos la cuestionaron. Mujeres feministas como Hubertine Auclert –primera “suffragette” francesa– defendieron su uso más corto. El famoso incendio del Bazar de la Charité, en 1897, donde murieron 129 personas, entre ellas, 110 mujeres de la alta sociedad, dejó huellas. Los hombres pudieron huir más rápido por la comodidad de los pantalones.

Sin embargo, el miedo a la diferencia de género obstaculizó la evolución de la falda. Algunos diseñadores, como Paul Poiret, por ejemplo, presentaron una falda más ajustada a las piernas, pero que dificultaba el caminar de la mujer. Recién en los ‘20 se acorta lo suficiente como para mostrar la rodilla. Esta mujer masculinizada –el llamado estilo garçonne–, se consideraba decadente. Tanto así que Christian Dior, en los ‘50, propuso re-feminizar a la mujer.

Entonces, cuando la minifalda apareció, en los ’60, con la diseñadora Mary Quant, lo que provocó fue una sensación de liberación para las mujeres jóvenes. Parece que en la historia de la moda, siempre ha sido más fácil descubrirse el pecho que las piernas.

Acá entra el pantalón. La llegada de la minifalda fue acompañada por el triunfo definitivo del uso del pantalón para la mujer. Básicamente, las mujeres se pudieron vestir con lo que deseaban: falda o pantalón.